Anaga es sin duda alguna mi lugar predilecto para perderme, buscando la soledad y la tranquilidad de sus mágicos bosque de laurisilva. Cuando entras en ellos, te sumerges en la humedad y la niebla que impulsan los vientos alisios, provocando que estos bosque de la era terciaria te transporten a otro tiempo.
El sendero de las vueltas fue quizás el camino real mas transitado de este macizo. Las comunicaciones en Anaga estaban ligadas a caminos y veredas desde los tiempos aborígenes.
Se dice que esta echo sobre una antigua senda aborigen. El camino se realizo en el siglo XVI (1507). Un dicho popular dice que tiene tantas vueltas como días tiene el año.
Nuestra ruta de hoy nos va a llevar desde la Casa Forestal de Anaga hasta Taganana, por lo que tenemos que dejar uno de los coches un poco mas arriba de la parada de guaguas (Autobús pal no canario) del pueblo. En frente de esta, bajando a mano izquierda hay una subida que lleva a la tasca Picar, y también a la Iglesia de Las Nieves. (como referencia).
Comienzo mi periplo para llegar hasta Taganana por la carretera que me lleva desde Santa Cruz hasta San Andrés o para quien no conozca este pueblo marinero, hasta la playa de Las Teresitas (TF-11), donde me paro pa echarme mi cafelito. Continuo por la carretera del Bailadero, que empieza a la entrada de San Andrés, hacia la izquierda (TF-12). Subimos y vamos penetrando poco a poco entre los caseríos y monte bajo de este espectacular macizo. La humedad y los vientos alisio se van dejando notar a medida que cogemos altura por esta carretera, que curva tras curva nos lleva hasta el cruce con la carretera que nos baja a Taganana (TF-134). Lo curioso, es el cambio de clima al cruzar el túnel. Este día la niebla era tan tupida, que no se veía la salida al otro lado del túnel. Después de sacar algunas fotos pa calentar la mano y "pa que la cámara supiera quien manda", volvimos a subir hasta el cruce con la carretera del Bailadero (TF-12), que nos hace penetrar por un bosque denso, con sus grandes paredes llenas de bejeques, musgo, helechos, hiedras, cerrajas y demás flora que crece en este espectacular bosque, hasta llegar a la Casa Forestal. Un caserón de color teja a mano derecha. En la trasera de la casa comienza el sendero, justo donde se encuentra una fuente y un croquis de este, marcado como PR - TF- 8 Camino de las Vueltas - Taganana.
La humedad del lugar hace que caminemos con precaución, ya que los resbalones y culazos pueden ser la tonica. Aquí ni las mejores botas se agarran. Continuamos por el sendero que nos indica un cartel informativo, en este caso de frente, sin desviarnos por los demás enlaces.
Un poco mas adelante nos encontramos con una cavidad a la derecha llena de agua por la caída natural de esta entre las hojas de los árboles y plantas del lugar. Servía para darle de beber a los animales que venían desde Taganana cansados con su carga a cuesta.
Somos siete amíguetes y entre nosotros dos bastante jóvenes que bajan como sopletes, uno de ellos con tenis de suelas lisas, y yo ya llevo dos derrapes y un apoyo manual (Dícese del que pone la mano en el suelo antes que el culo.. jajajajaja).
El camino se encajona por momentos, invadidos por los helechos y algunos laureles que han caído con el ultimo temporal de viento. "Es un bosque increíble". Vale la pena caminar en silencio y oír su lenguaje: el piar del huidizo mirlo, el vuelo esquivo de las palomas Turque o Rabiche, el sonido de sus riachuelos por sus barrancos, el silbo del viento entre las ramas de los laureles, que se tiñen del color verde del musgo,.…. El empedrado original va apareciendo en cada curva que cogemos, la cual mas empinada y a la vez resbaladiza por la humedad.
Mientras hablo con Reyes sobre tilos, barbusanos, laureles, palo blanco y demás planta de la laurisilva, vamos sintiendo el cambio de los increíbles microclimas de la isla. El calor empieza apretar y decidimos parar a comer debajo de los últimos laureles, ya en el cause del barranco, antes de seguir nuestra caminata hasta nuestro destino.
A nuestra izquierda aparece el Roque de Guayosa, que separa los valles de Taganana y Afur y por donde cruza un sendero bien marcado que nos lleva a este ultimo valle bajando por la Cumbrecilla o que nos vuelve a subir a la casa forestal . Si alguna vez bajan hasta Afur no dejen de parar en el bar de don José Cañón y echarse un vaso de vino y una tapa de queso blanco. Es el único bar que hay en el caserío y podéis entablar conversación con don José, que es buena gente y conocido “allende del extranjero.” Llegamos con nuestro paso lento y contemplativo que nos caracteriza, al caseríos de los Naranjos, donde una fuente de agua, nos alivia el calor que llevamos en el cuerpo. Atravesamos este pequeño barrio, y entramos ya en las pronunciadas bajadas de asfalto, (“Que nos va dejando los dedos como muñones“) en donde las señalizaciones de sendero nos va acercando por el Camino Portugal a la iglesia de nuestra Señora de Las Nieves, el final de nuestra peculiar excursión de hoy. La humedad, el frío, y la niebla de la cumbre del macizo contrastan de una forma increíble con el calor que nos encontramos al llegar a las costas de este lugar. Muchos visitantes de estos parajes suele verse sorprendidos da la belleza que esconde este pequeño espacio natural de nuestra isla.
Nos acercamos a la tasca Picar donde unas cervecitas bien frías sirvió de recompensa de tan agradable paseo.
FINAL: En Taganana, en la iglesia de Nuestra señora de las Nieves
DISTANCIA : Aproximadamente unos 5 kilómetros.
DURACION: Es un sendero para disfrutar de nuestra naturaleza. Mi consejo es que no se den prisa. Lo podéis hacer bien en unas tres horas.
DIFICULTAD: Es un sendero que se realiza todo en bajada. Hay que tener cuidado con los resbalones, ya que el terreno siempre esta húmedo. La dificultad es baja.
COMIDA: Frutas, algún bocadillo, frutos secos, agua, etc.….(El agua se puede coger en la fuente de la casa forestal )
MATERIAL: Una pequeña mochila, bastón de apoyo, botas, polar, chubasquero (Suele hacer frío y a veces lloviznar en la zona alta), gorro para cuando salgas del bosque ( Fácil nos encontramos con un solajero).
Bueno amigos, espero que hayan disfrutado de mi pequeño relato por este sendero, por donde nuestros antiguos cruzaban al otro lado de la isla para poder sobrevivir a los duros acontecimientos de la época.
Y como siempre digo…..
¡BUURGUAYYYYYY!

